Contrato de formación en alternancia: cuánto cobra el trabajador y qué bonificaciones tiene la empresa

El contrato de formación en alternancia combina trabajo (como máximo el 65 % de la jornada el primer año y el 85 % el segundo) y formación. El trabajador cobra como mínimo el SMI en proporción al tiempo de trabajo efectivo (unos 794 €/mes el primer año en 2026), y la empresa tiene una bonificación de 91 €/mes en su cuota, más la de tutorización.

Además de pagar un salario proporcional al tiempo de trabajo efectivo, la empresa que usa este contrato puede aplicar bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social. Conviene conocerlas bien, junto con las obligaciones que conllevan.

En 2026, con el SMI a 1.221 euros mensuales, conviene revisar este contrato a la luz del Real Decreto 1065/2025, de 26 de noviembre, que desarrolla el régimen de los contratos formativos desde el 17 de diciembre de 2025.

Índice
  1. Qué es exactamente el contrato de formación en alternancia
  2. Quién puede firmar este contrato
  3. Cuánto cobra el trabajador en 2026
  4. Qué se ahorra la empresa: las bonificaciones reales
  5. Cómo funciona en la práctica: pasos para formalizarlo
  6. Novedades del Real Decreto 1065/2025
  7. Errores frecuentes que cometen empresas y trabajadores
  8. ¿Merece la pena desde el punto de vista del trabajador?
  9. Qué hacer ahora mismo

Qué es exactamente el contrato de formación en alternancia

Es un contrato laboral —no un convenio de prácticas, — pensado para que una persona trabaje y, al mismo tiempo, obtenga una cualificación profesional oficial. La formación debe estar vinculada a alguno de estos tres marcos: el Catálogo de Especialidades Formativas del SEPE, un ciclo de FP Dual, o estudios universitarios.

No es lo mismo que el antiguo contrato para la formación y el aprendizaje, aunque comparten nombre. La reforma laboral de 2021 unificó los contratos formativos en dos categorías: el de formación en alternancia (para quienes no tienen titulación en ese área) y el de prácticas profesionales (para quienes sí tienen título pero quieren experiencia). Este artículo habla del primero.

Quién puede firmar este contrato

Desde el lado del trabajador, los requisitos son claros:

  • El límite de 30 años solo se aplica cuando el contrato se vincula a programas de empleo-formación del Catálogo de Especialidades Formativas del Sistema Nacional de Empleo (y no rige para personas con discapacidad, capacidad intelectual límite o en exclusión social contratadas por empresas de inserción). Si se vincula a FP o a estudios universitarios, no hay límite de edad.
  • No tener titulación oficial relacionada con el puesto de trabajo.
  • No haber superado el límite de duración máxima en contratos de este tipo con la misma empresa.

Desde el lado empresarial, prácticamente cualquier empresa puede hacerlo. Las de menos de 5 trabajadores tienen una bonificación de tutorización algo mayor, como se verá más adelante.

Cuánto cobra el trabajador en 2026

El salario no es necesariamente el SMI completo porque la jornada tampoco es completa en términos de trabajo efectivo. El Estatuto de los Trabajadores fija que:

  • Primer año: el 65% de la jornada es trabajo real; el 35% restante, formación. La retribución la fija el convenio y nunca puede ser inferior al SMI en proporción al tiempo de trabajo efectivo.
  • Segundo año: el porcentaje sube al 85% de trabajo y 15% de formación.

Con el SMI 2026 en 1.221€/mes, los números quedan así:

Año del contrato % trabajo efectivo Salario mínimo mensual
Primer año 65% ~794 €/mes
Segundo año 85% ~1.038 €/mes

Estos son los mínimos. El convenio colectivo del sector puede fijar importes superiores, y en ese caso prevalece el convenio.

Qué se ahorra la empresa: las bonificaciones reales

Según el artículo 26 del Real Decreto-ley 1/2023, el contrato da derecho a estas bonificaciones:

  • Bonificación en cuotas: 91 € al mes en la cuota empresarial a la Seguridad Social y 28 € al mes en la cuota del trabajador.
  • Bonificación por tutorización: hasta 1,5 € por alumno y hora de tutoría, con un máximo de 40 horas al mes (hasta 60 €/mes); en empresas de menos de 5 trabajadores, hasta 2 € por hora (hasta 80 €/mes).

En total, la empresa puede reducir sus costes de Seguridad Social en unos 151 € al mes (171 € si tiene menos de 5 trabajadores), además de la financiación de la formación.

Y hay más: si al terminar el contrato la empresa decide convertirlo en indefinido, tiene derecho a una bonificación adicional durante 3 años:

  • 1.500 € anuales si el trabajador es hombre.
  • 1.800 € anuales si es mujer.

Es decir, convertir en indefinido el contrato de una mujer puede suponer hasta 5.400 euros de bonificaciones en tres años.

Cómo funciona en la práctica: pasos para formalizarlo

Esto es lo que tiene que hacer una empresa para poner en marcha un contrato de formación en alternancia en 2026:

  1. Elegir la formación: hay que vincular el contrato a una acción formativa concreta. Puede ser un curso del catálogo del SEPE, un certificado de profesionalidad, o un ciclo de FP. La formación tiene que ser compatible con el puesto de trabajo.
  2. Designar un tutor en la empresa: es obligatorio. Cada tutor puede atender a un máximo de cinco personas con contratos formativos a la vez (tres en centros de menos de treinta trabajadores) y es responsable del seguimiento del plan formativo individual.
  3. Formalizar el contrato por escrito, con el plan formativo individual, la duración y los datos del centro o entidad de formación.
  4. Comunicar el contrato al servicio público de empleo (por ejemplo, a través de Contrat@) en los 10 días hábiles siguientes a su celebración.
  5. Aplicar las bonificaciones en la liquidación mensual de cotizaciones.

Novedades del Real Decreto 1065/2025

Desde el 17 de diciembre de 2025, el Real Decreto 1065/2025 concreta varias obligaciones:

  • Límite de contratos simultáneos por centro de trabajo: hasta 10 trabajadores, 3 contratos formativos; de 11 a 30, 7; de 31 a 50, 10; y más de 50, el 20 % de la plantilla. No computan las personas con discapacidad o capacidad intelectual límite con contrato formativo.
  • Plan formativo individual y convenios de cooperación: la formación y la actividad laboral deben estar directamente relacionadas y documentadas. El incumplimiento de las obligaciones de tutorización conlleva la devolución de las bonificaciones aplicadas.
  • Coordinación entre tutores: la persona contratada cuenta con un tutor del centro de formación y otro de la empresa, que deben coordinarse.

En la práctica, la empresa debe llevar al día el seguimiento formativo para no perder las bonificaciones.

Errores frecuentes que cometen empresas y trabajadores

El primero y más común: confundir este contrato con unas prácticas universitarias o con un convenio de prácticas no laborales. Son cosas distintas. El contrato de formación en alternancia es un contrato laboral con todos los derechos: vacaciones, nómina, alta en la Seguridad Social.

El segundo error habitual es no vincular correctamente la formación. Si la acción formativa no está reconocida oficialmente o no se puede acreditar, la empresa pierde el derecho a las bonificaciones aunque haya firmado el contrato.

El tercero: no convertir el contrato en indefinido cuando tendría sentido hacerlo. La conversión a indefinido tiene sus propios incentivos, como se ha visto. Vale la pena hacer los números antes de tomar esa decisión.

Y el cuarto: confundir la financiación de la formación de este contrato con el crédito de formación bonificada para trabajadores activos de FUNDAE. El Real Decreto 1065/2025 prevé que el régimen general de la formación programada por las empresas no se aplica a la formación de estos contratos, que tiene su propia financiación.

¿Merece la pena desde el punto de vista del trabajador?

Depende. Si no tienes la cualificación de un área concreta, este contrato te da cotización a la Seguridad Social y formación oficial al mismo tiempo, y cotiza a efectos de desempleo y pensión.

El salario es menor que el de un contrato ordinario, sí. Pero estás pagando, en cierto modo, por adquirir una cualificación profesional reconocida que después sube tu valor en el mercado. Si además la empresa convierte el contrato en indefinido, habrás pasado de no tener título ni experiencia a tener ambas cosas en dos años.

Para quienes están valorando qué camino formativo seguir, tiene sentido compararlo con otras opciones como los cursos gratuitos del SEPE, que no generan cotización pero sí cualificación, o los ciclos de FP con beca, que permiten estudiar sin trabajar. También puedes consultar todo sobre los cursos de FP para el Empleo y cómo inscribirte sin coste.

Qué hacer ahora mismo

Si eres empresa: antes de contratar a tu próximo trabajador joven sin titulación, compara los costes de un contrato ordinario con los de un contrato de formación en alternancia. Habla con tu gestoría o con una entidad organizadora de formación para ver qué acciones formativas encajan con tu actividad.

Si eres trabajador: si no tienes titulación en el área donde quieres trabajar, pregunta en la empresa si estarían dispuestos a formalizarlo como contrato de formación.

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