Brecha salarial entre hombres y mujeres en España en 2026: cifras reales y qué la explica
¿Sabías que una mujer que trabaja en Navarra cobra, de media, casi un 21% menos que un hombre por el mismo tipo de jornada? No es un dato aislado ni una anécdota de un sector concreto. Es la fotografía que deja la última Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, y la verdad es que sorprende incluso a quien lleva años siguiendo estas cifras.
La brecha salarial de género en España se sitúa en el 15,74% a nivel nacional, el valor más bajo de toda la serie histórica que arranca en 2008. Suena a buena noticia, y en parte lo es: en 2013, en plena crisis, esa diferencia llegó a rozar el 24%. Pero ojo con quedarte solo con la media nacional, porque esconde diferencias brutales según dónde vivas y a qué te dediques.
- Qué significa exactamente ese 15,74%
- Por comunidades autónomas, las diferencias son enormes
- El sector importa más de lo que parece
- La edad también pesa, y mucho
- La ley de transparencia salarial, ¿está sirviendo de algo?
- España frente a la media europea
- ¿Es ilegal pagar menos a una mujer por el mismo puesto?
- Qué puedes hacer si sospechas que te está pasando a ti
- La brecha no desaparece al jubilarse, empeora
Qué significa exactamente ese 15,74%
La ganancia media anual de los hombres en España fue de 30.372,49 euros, frente a los 25.591,31 euros de las mujeres. La diferencia, unos 4.781 euros al año, no sale de la nada: se explica por una combinación de factores que rara vez se cuenta con matices en los titulares.
Primero, el tipo de jornada. Cuando se compara solo el trabajo a tiempo completo, la brecha se reduce muchísimo: las mujeres cobran el 97,7% del salario por hora de los hombres. El problema aparece en la jornada parcial, donde la brecha por hora sube hasta el 87,9%. Y aquí está la clave que casi nadie explica bien: la mayoría de las personas que trabajan a tiempo parcial en España son mujeres, muchas veces por motivos de cuidado familiar, no por elección libre. Ese dato cambia completamente la lectura del problema.
Por comunidades autónomas, las diferencias son enormes
Aquí es donde el mapa se vuelve interesante de verdad. Navarra (20,68%) y Asturias (20,06%) son las únicas autonomías que superan el 20%, seguidas de cerca por Murcia y Aragón, ambas por encima del 19%. En el extremo contrario, Canarias (4,73%) y Baleares (8,68%) presentan las brechas más bajas de todo el país.
¿Por qué esas diferencias tan marcadas entre territorios? La explicación, sin rodeos, tiene que ver con la estructura productiva de cada zona. En comunidades con mucha industria pesada, banca o sectores tecnológicos —donde los salarios altos siguen copados mayoritariamente por hombres— la brecha se dispara. En cambio, en economías más dependientes del turismo y la hostelería, con salarios más homogéneos por abajo, la diferencia porcentual se reduce, aunque el sueldo medio también sea más bajo para todos.
El sector importa más de lo que parece
El sector del suministro de electricidad y gas paga el salario medio más alto de España, 54.448 euros anuales, casi el doble de la media nacional. Es también uno de los sectores más masculinizados. El sector TIC, por su parte, vive un momento dulce: el empleo crece un 8% anual, el paro apenas llega al 3% y los salarios han subido un 18% en tres años. Si te interesa ese mundo, échale un vistazo a lo que cobra un programador en España según tecnología y experiencia, porque la demanda de perfiles técnicos está empujando los sueldos al alza para todos, aunque la brecha de partida siga existiendo por la escasa presencia femenina en esos puestos.
La edad también pesa, y mucho
La brecha no es igual en todas las etapas de la vida laboral. Entre los 25 y los 29 años, la diferencia salarial es la más baja de toda la serie, un 6,91%. A partir de ahí empieza a crecer con cada década, hasta alcanzar su punto máximo entre los 55 y los 59 años, con un 19,39%. Esto encaja con lo que cuentan muchas trabajadoras: los años de maternidad, excedencias y reducciones de jornada dejan una huella que se arrastra durante el resto de la carrera profesional, en forma de menos ascensos, menos antigüedad efectiva y, al final, menos salario y menos pensión.
La ley de transparencia salarial, ¿está sirviendo de algo?
Desde que entró en vigor la obligación de incluir el salario en las ofertas de empleo, muchas empresas se han visto forzadas a poner sobre la mesa algo que antes se negociaba a puerta cerrada. Ya hemos hablado en detalle de qué obliga exactamente la nueva ley de transparencia salarial y qué puedes exigir como trabajador si una oferta no cumple. Personalmente creo que es una de las medidas con más potencial a medio plazo, porque saca a la luz las diferencias injustificadas dentro de un mismo puesto, que son mucho más difíciles de defender cuando todo el mundo puede verlas.
Dicho esto, no nos engañemos: la transparencia salarial ataca la discriminación directa, la de "mismo puesto, distinto sueldo". Pero la mayor parte de la brecha actual no viene de ahí, sino de la segregación ocupacional: mujeres concentradas en sectores peor pagados (cuidados, comercio, hostelería) y hombres sobrerrepresentados en los mejor pagados (industria, tecnología, energía). Eso no lo arregla una ley de transparencia por sí sola.
España frente a la media europea
La Unión Europea aprobó una directiva de transparencia retributiva que los Estados miembros deben transponer a su legislación nacional, con la obligación de justificar diferencias salariales superiores al 5% entre hombres y mujeres que realicen el mismo trabajo o uno de igual valor. España se adelantó parcialmente con su propia normativa, pero el calendario europeo obliga a ir más allá: registro retributivo obligatorio también para empresas de menor tamaño, auditorías salariales periódicas y sanciones más duras para quien incumpla. Esto va a dar mucho que hablar en los próximos meses, porque afecta a empresas medianas que hasta ahora se libraban de estas obligaciones.
¿Es ilegal pagar menos a una mujer por el mismo puesto?
Sí, sin matices. El artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores obliga a la igualdad retributiva por trabajos de igual valor, y discriminar por razón de sexo en el salario es motivo de sanción grave para la empresa, además de dar derecho al trabajador a reclamar la diferencia no percibida con efectos retroactivos. Otra cosa es demostrarlo, que es donde muchas trabajadoras se topan con la parte más complicada del proceso. Aquí el registro retributivo obligatorio es tu mejor aliado: si tu empresa no te lo facilita cuando lo pides, ya estás ante un incumplimiento que puedes denunciar ante la Inspección de Trabajo.
Qué puedes hacer si sospechas que te está pasando a ti
Si crees que cobras menos que un compañero por hacer lo mismo, lo primero es documentarlo: funciones, categoría profesional, antigüedad y complementos. Las empresas de más de 50 trabajadores están obligadas a tener un registro retributivo, y como trabajador tienes derecho a acceder a la información promediada por sexo y grupo profesional. No hace falta que te enfrentes solo a la empresa: los sindicatos y el propio registro retributivo son tu mejor herramienta antes de dar cualquier paso legal.
Y si lo que quieres es hacer números con tu propia nómina para comparar con la media de tu sector, te será útil pasar tu sueldo bruto por nuestra calculadora de sueldo neto, así sabrás exactamente cuánto te queda libre y podrás comparar cifras homogéneas con compañeros o con las medias sectoriales que hemos citado aquí.
La brecha no desaparece al jubilarse, empeora
Aquí va un dato que muchas veces se pasa por alto: la brecha salarial se traduce, con los años, en una brecha de pensiones todavía mayor, porque las pensiones se calculan sobre las bases de cotización acumuladas durante toda la vida laboral. Menos sueldo y más años a tiempo parcial significan, sin excepción, una pensión más baja. Es una de las razones por las que el Gobierno introdujo un complemento específico en las pensiones contributivas para compensar parcialmente este efecto, aunque ese es un tema que merece su propio análisis aparte.
Al final del día, el 15,74% nacional es solo el resumen de un problema con muchas capas: territorio, sector, edad, tipo de jornada y responsabilidades de cuidado. No se cierra con una sola medida ni de un año para otro. La tendencia a la baja desde 2013 es real y hay que reconocerla, pero todavía queda mucho trecho hasta la igualdad salarial efectiva, y no te la juegues pensando que el problema ya está resuelto porque la media nacional haya bajado unos puntos.

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