Cuando un profesional de Recursos Humanos valora la contratación de uno u otro candidato suele mirar con especial atención dos tipos de habilidades que poseen los candidatos, las llamadas Soft Skills y Hard Skills. Mientras las primeras tienen que ver con la inteligencia emocional de la persona, las segundas hacen referencia a conocimientos más específicos que se poseen.

¿Qué son las Soft Skills? Son las llamadas habilidades blandas que normalmente se relacionan con el hemisferio derecho del cerebro, el más emocional. Suele ser un tipo de inteligencia que no se desarrolla simplemente con la educación tradicional como la confianza, la empatía o la capacidad comunicativa. Por el contrario, las Hard Skills, o habilidades duras, se desarrollan en el lado izquierdo del cerebro y tienen mucho que ver con lo que se estudia en el colegio o la universidad como puede ser la programación o los idiomas.

En los actuales procesos de selección, los reclutadores suelen dar una mayor importancia a las Soft Skills que a las Hard Skills principalmente porque para las organizaciones que sus empleados tengan esas habilidades facilitan la adaptación a la cultura de la organización y a sus compañeros, lo que repercute de forma positiva en su trabajo.

Pero, ¿se pueden evaluar las habilidades blandas y duras? La respuesta es sí en el caso de las Hard Skills, ya que es relativamente sencillo comprobar si se sabe manejar un programa o si se posee una titulación, mientras que las Soft Skills son más complicadas de evidenciar por los reclutadores porque no resulta sencillo medirlas, pero eso no significa que los reclutadores no las puedan intuir a través de diversas pruebas.

¿Cuáles son las Soft Skills más relevantes?

  • Trabajo en equipo. La cooperación en el trabajo hace que la persona busque ser colaboradora, amable, tenga empatía, sea paciente y tenga capacidad para negociar.
  • Comunicación. No sólo se refiere a la habilidad oral sino también a la escrita, y por supuesto la habilidad de escuchar.
  • Vivimos en un momento de constantes cambios y ser capaz de adaptarse a ellos y de aprender de una forma constante.
  • Gestión del tiempo. El tiempo es oro y saber administrarlo, priorizando tareas y el tiempo dedicado a cada una de ellas es una habilidad muy deseada por los reclutadores.
  • Resolución de problemas. Tener capacidad analítica y de negociación en caso de conflicto.
  • Actitud positiva. Ser optimista, tener confianza en sí mismo, entusiasta.
  • Inteligencia Emocional. Tener habilidad para gestionar las emociones tanto nuestras como las que nos generan los demás.
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