Si hay una pregunta que temen los candidatos en una entrevista es aquella en la que les preguntan por sus debilidades o defectos, ya que no resulta ni fácil ni cómodo dar una respuesta. Pero es innegable que es una de las habituales.

Imagínate que estás en una entrevista y el reclutador se interesa por saber cuáles son tus tres principales defectos. ¿Qué contestaría? Aunque pueda parecer que es una cuestión con la que pretende encontrar tus puntos débiles y que te puede penalizar en el proceso de selección, lo cierto es que no existe una respuesta correcta y que el reclutador puede valorar muy positivamente cierta autocrítica en tu contestación. Su objetivo es conocerte mejor.

El truco para salir airoso en esta pregunta está en preparar la respuesta antes de acudir a cualquier entrevista, pero no cualquiera es válida. El entrevistador no quiere oír que eres impuntual o desordenado, seguramente otro candidato ya le ha dado esta misma contestación, sino aquellas cosas que consideras que debes mejorar siempre en el plano laboral, no en tu vida personal. Por lo que la primera norma que debes tener en cuenta para elaborar tu respuesta es evitar recurrir a ejemplos forzados que los reclutadores suelen escuchar de forma habitual.

El siguiente paso es ser sincero y honesto en tu respuesta, pero admitiendo que eres consciente de hay un aspecto que tienes que corregir. Recuerda utilizar adjetivos e ideas positivas, e incluso vincula alguno de tus defectos con tus virtudes o a alguna situación de tu pasado en la que superaste ese punto débil. Y lo más importante, no mientas. Si lo haces, el reclutador se dará cuenta en seguida.

Y por supuesto, si se te pasa por la cabeza contestar que no tienes ningún defecto laboralmente hablado, ¡olvídalo! Ese tipo de respuesta hará que el reclutador desconfíe de ti. Todos somos humanos y tenemos un punto débil, tratar de defender lo contrario hará que quedes automáticamente descartado del proceso de selección.

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