Después de un proceso de selección, en ocasiones demasiado largo, eres el candidato seleccionado para el puesto que crees perfecto para ti en una de las mejores empresas para comenzar tu vida profesional. Pero, después de varios días, descubres que no todo es cómo creías.  El ambiente laboral no es el que esperabas, la falta de compañerismo o unas funciones que no corresponden con lo que te comentaron en las entrevistas, son muchos los motivos que pueden llevarte a la desilusión laboral. Antes de tomar cualquier decisión precipitada sobre tu continuidad en la empresa, ¡sigue nuestros consejos!

En primer lugar, date una oportunidad. Cuando nos imaginamos una situación, en ocasiones las expectativas superan la realidad. En los primeros días, todo es nuevo y necesitarás que pasen algunas jornadas antes de saber cómo funcionan de verdad las cosas y conocer en profundidad la organización y los procesos. Recuerda que es un momento de cambio y debes tener paciencia para adaptarte a la nueva situación. Es posible que a medida que pasen los días te vayas sintiendo más cómodo y asumas las funciones que realmente te competen.

Si ha pasado un tiempo, que consideras prudencial, y las cosas no cambian, quizás es el momento de hablar con tu superior o con la persona que te hizo la entrevista. Coméntale la situación, lo que te preocupa y/o tus dudas. Durante la conversación no te pongas a la defensiva y no realices acusaciones o amenaces. El objetivo de esa charla debe de ser buscar soluciones que hagan que estés más cómodo en tu puesto de trabajo.

Si a pesar de haber tenido esa conversación, consideras que las cosas continúan igual, quizás es momento de analizar la situación y valorar las ventajas y desventajas que te aporta trabajar allí. Si finalmente decides dejar la empresa, piensa bien cómo hacerlo. Es importante evitar dejar un mal recuerdo en los que han sido tus superiores y compañeros. Avisa de tu marcha con tiempo suficiente, una o dos semanas antes, para que el departamento puede comenzar a buscar un sustituto lo antes posible. Durante el tiempo que pases hasta tu marcha, se lo más profesional posible, no hagas comentarios negativos, cumple con los horarios y, por supuesto, con tus obligaciones.

Recuerda, una mala experiencia puede tenerla cualquiera y es una oportunidad para crecer personal y profesionalmente.

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