Cuando te incorporas a un puesto de trabajo, nos imaginamos que el ambiente laboral será maravilloso y perfecto. Pero lo cierto es que la oficina es uno de los sitios donde más tiempo pasamos a lo largo del día y por tanto, donde más roces con compañeros pueden surgir.

Sin embargo, tener una mala relación con un compañero no es el fin del mundo pero antes de que se convierta en un verdadero problema, te damos 6 consejos para solucionar la situación:

Identifica el problema. Lo primero es tratar de averiguar si la persona suele llevarse mal en general con el resto de compañeros o es algo más personal. En el caso de que ese comportamiento sólo lo tenga contigo, intenta averiguar el por qué, si hiciste o dijiste algo que no le gustó o le molestó.

Habla con tu compañero. No trates de evitar la situación. Busca un momento en el que puedas dirigirte a él y hablar con calma y en privado.  Pregúntale si tiene algún problema contigo y si es así, es el momento de buscar una solución para evitar a largar la situación en el tiempo.

Mantén las distancias. Si a pesar de intentar solucionar el problema hablando, la situación no se ha resuelto trata de reducir al mínimo el contacto con esa persona. Si necesitas relacionarte con ella para sacar adelante tus tareas, se lo más políticamente correcto y evita entrar en discusiones innecesarias.

No te quejes con los demás. Seguramente sólo busques consuelo en otros compañeros pero lo único que conseguirás es que tu mal humor crezca y que gastes energía innecesariamente. Además, las críticas hacia tu compañero pueden volverse en tu contra.

No contraataques. Cuando te sientes atacad@, reaccionar de manera agresiva es algo instintivo. Sin embargo, actuando de esa manera conseguimos demostrar a la otra persona que sus palabras o acciones tienen un gran poder sobre nosotros. Si por el contrario, respondemos de un modo sereno, no cederemos a su provocación.

Relativiza la situación. Llevarse bien con todo el mundo es muy complicado y más en una oficina donde pasas la mayor parte de tu tiempo. Ten claro que tus compañeros de trabajo no tienen por qué ser tus amigos. No te tomes la situación como algo grave que termine afectando a tu autoestima.

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