El primer informe de las Naciones Unidas sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible muestra que, a pesar de los progresos alcanzados en lo referente a oportunidades educativas de calidad, es necesario doblar los esfuerzos, especialmente en el caso de los niños.

Una de las principales conclusiones del informe elaborado por la UNESCO es que la probabilidad de que los niños asistan a la escuela se reduce si viven en zonas rurales, sus familias tienen bajos ingresos o sus padres han recibido poca o ninguna educación. En 2013, último año del que hay estadísticas disponibles, 59 millones de niños en edad de cursar estudios primarios y  65 millones de adolescentes en edad de cursar estudios secundarios, en su mayoría niñas, estaban sin escolarizar. Sin embargo, algunos datos dan motivo para la esperanza. En 54 de los 58 países examinados, al menos la mitad de los niños de 3 y 4 años habían alcanzado un buen grado de desarrollo en tres ámbitos: alfabetismo y nociones de aritmética, desarrollo físico, desarrollo socioemocional y aprendizaje.

En la enseñanza secundaria superior y de tercer ciclo, las cosas son diferentes. El número de alumnos matriculados en educación y formación técnica y profesional (EFTP) aumentó en  un tercio entre 2000 y 2013, sin embargo la captación de graduados de EFTP se redujo del 26 al 22%. Las matrículas en educación de tercer ciclo aumentaron a nivel mundial y en las regiones en desarrollo multiplicaron por dos el volumen anterior, con un número similar de hombres y mujeres inscritos.

Pero las desigualdades continúan. En 2013, había 757 millones de adultos analfabetos y dos tercios de esa cifra eran mujeres. Y sólo en cinco de los 22 países situados en regiones en desarrollo al menos el 75% de los jóvenes alcanzaron los índices mínimos de competencia en lectura y/o matemáticas, lo que supone un logro menor que en la mayoría de los países desarrollados.

Estos datos ponen de relieve la necesidad de realizar acciones específicas en apoyo de los más marginados. Para garantizar la identificación de estos grupos e individuos, el Instituto de Estadística de la UNESCO ha presentado el Atlas electrónico, capaz de proporcionar todos los datos relativos a la educación. Entre otras funciones, el mapa ofrece información sobre la desigualdad de género, la pertinencia de la enseñanza, la seguridad en el contexto escolar y el número de adultos que asisten a programas de educación básica.

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