El número de jóvenes españoles que deciden estudiar en el extranjero casi se ha duplicado (46%) en los últimos diez años superando los 34.000 en 2015 frente a los casi 23.400 en 2006, según Project Atlas, con datos de la Unesco y del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (Sepie).

Desde 2008, el número de estudiantes no ha dejado de crecer. En concreto, el periodo comprendido entre 2010 y 2012 fue en el que mayor incremento se registró, con casi un 25%.

Estos datos sitúan a España en el puesto 25 como emisor de alumnos internacionales dentro del ranking mundial. En total, el número de estudiantes internacionales de enseñanza superior casi se duplicó entre 2000 y 2013, pasando de 2,1 a 4,1 millones a nivel mundial, según Project Atlas.

En lo referente a los destinos favoritos, los estudiantes españoles se decantan por Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia, Portugal, Bélgica, EEUU, Países Bajos y República Checa como países donde cursar sus estudios. El país norteamericano es el único extracomunitario que aparece en el top 10 de los países preferidos por los jóvenes.

Si hay una iniciativa que ha supuesto el empujón definitivo para la internalización de la formación es la conocida beca Erasmus. Desde hace 30 años, más de 5 millones de estudiantes europeos, de ellos más de medio millón españoles, han estudiado fuera de su país gracias a esta beca.

Según el Erasmus Impact Study, elaborado por la Comisión Europea en 2014, los estudiantes que han participado en esta beca tienen un 23% menos de desempleo que los que no lo han hecho. Entre las razones que justifican este porcentaje se encuentran la experiencia que adquieren los jóvenes en competencias que buscan hoy las empresas como la proactividad, las habilidades sociales, la visión global, el conocimiento de idiomas o la capacidad de adaptarse a cambios y de trabajar en ambientes multiculturales.

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