En el año 2000, dentro del Foro Mundial sobre Educación, celebrado en Dakar (Senegal), los gobiernos de más de 160 países, organizaciones internacionales, ONGs y representantes de la sociedad civil en general, adoptaron un marco de acción para cumplir los compromisos de Educación para Todos (EPT) que incluían seis objetivos y las metas que debían lograrse en 2015.

De forma anual, se realiza un Informe de Seguimiento de la EPT y recientemente la UNESCO ha presentado “La Educación Para Todos, 2000-2015: Logros y Desafíos” donde se evalúa si el mundo ha logrado los objetivos:

Atención y educación de la primera infancia: Extender y mejorar la protección y educación integrales de la primera infancia, especialmente para los niños más vulnerables y desfavorecidos.

Enseñanza primaria universal: Velar por que antes del año 2015 todos los niños, y sobre todo aquellos que se encuentran en situaciones difíciles, tengan acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria de buena calidad y la terminen.

Competencias de jóvenes y adultos: Velar por que las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos se satisfagan mediante un acceso equitativo a un aprendizaje adecuado y a programas de preparación para la vida activa.

Alfabetización de los adultos: Aumentar el número de adultos alfabetizados en un 50%, en particular tratándose de mujeres, y facilitar a todos los adultos un acceso equitativo a la educación básica y la educación permanente.

Calidad de la educación: Mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados, para conseguir resultados de aprendizaje reconocidos y mensurables, especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias prácticas.

Tras analizar la actual situación de la educación en el mundo, el informe concluye que aunque, en general, no se ha cumplido la meta de la enseñanza primaria universal, ya que los niños con menores recursos han sido los últimos en beneficiarse de ello, los logros alcanzados son igualmente importantes ya que se ha vivido un progreso que no se hubiera producido si se hubieran mantenido las tendencias de los años noventa.

La principal enseñanza de este periodo es que las soluciones técnicas son importantes pero la influencia y el impulso político tiene aún mayor importancia y resultan fundamentales cuando queremos aplicar reformas y medidas para la consecución de la Educación Para Todos a nivel nacional. Por tanto, el debate sobre la agenda a desarrollar a partir de 2015 representa una oportunidad para definir posibles reformas y medidas que tengan el alcance necesario.

 

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