La educación y la formación resultan claves para que España consiga reducir su tasa desempleo juvenil, situada por encima del 45%, la segunda mayor de Europa después de Grecia. El actual Gobierno en funciones ha impulsado durante la Legislatura varias reformas estructurales, sin embargo sigue teniendo dos asignaturas pendientes: la educación y la eficiencia de los servicios públicos de empleo.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha hecho públicas sus previsiones de crecimiento y empleo para 2016 y 2017 y ha insistido en la necesidad de impulsar planes específicos que aborden el abandono escolar y mejore la eficiencia de los servicios de empleo.  Según esta institución, abordar la problemática del abandono de empleo, daría una segunda oportunidad a aquellos que no han completado la educación secundaría, ayudaría a impulsar la formación, al tiempo que contribuiría a reducir el desempleo juvenil.

España tiene la tasa más alta en fracaso escolar que alcanza un 21,9% entre los jóvenes de 18 y 24 años que han abandonado prematuramente el sistema educativo tras haber finalizado como al menos el primer ciclo de secundaria.

El porcentaje de abandono escolar en España duplica la media comunitaria (11,1%) y está  lejos del objetivo de nuestro país de reducirlo al 15% en 2020, según la oficina estadística de la UE, Eurostat.

La formación y la educación son fundamentales en la transición hacia el empleo de una persona en paro y los datos muestran que la relación es directa: a más nivel alcanzado, más probabilidad de encontrar un puesto de trabajo.

Por otro lado, la OCDE apunta la necesidad promover reformas para impulsar los recursos y la eficiencia de los servicios públicos de empleo, estimular a los desempleados y destinar más fondos a programas de formación “efectivos”.

En 2015, algo más de 249.000 personas, un 1,7% de las 17.866.100 que estaban asalariadas encontraron su trabajo gracias a las oficinas públicas, según los datos de la Encuesta de Población Activa. El porcentaje es inferior al de 2014, cuando alcanzó el 2%, y supone algo más de la mitad del 3,2% registrado en 2007

Sin embargo, la OCDE prevé que el paro se reducirá de forma sostenida y sitúa la tasa de desempleo en el 19,8% en 2016 y en el 18,4% en 2017. Sin embargo, advierte que se mantiene en niveles muy elevados, especialmente en el caso de los jóvenes y los desempleados de larga duración.

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