Corrige los errores de tu lenguaje corporal

Seguro que has oído la expresión, un gesto vale más que mil palabras. Y es algo que no puedes negar. Consciente e inconscientemente emites de forma constante señales a los demás, pero debes evitar que tus gestos contradigan tu discurso, especialmente si estás en una entrevista de trabajo.  A continuación, tienes una lista de 10 errores del lenguaje corporal no verbal más comunes:

Encorvar la postura. El encogimiento corporal se vincula con baja autoestima, falta de confianza y con bajos niveles de energía. Cuando estés sentado, busca una posición que te resulte cómoda, pero intenta hacerlo con la espalda más recta posible.

Dar la mano sin firmeza. En el momento en que conoces a alguien y le das la mano en forma de saludo debes prestar atención al gesto. Si el apretón de manos es sin energía, la otra persona puede interpretarlo como falta de autoridad o una personalidad débil. Si hay un exceso de fuerza, la interpretación es la contraria, pensarás que eres una persona agresiva.

Cruzar los brazos. Este simple gesto puede ser interpretado por tu entrevistador como una barrara por tu parte para entender una idea o falta de interés ante las explicaciones que te está dando.

Echarse hacia atrás. Al igual que ocurre si te cruzas de brazos, si dejas excesivo espacio entre el entrevistador y tú, éste lo interpretará como falta de interés o desconfianza.

Evitar el contacto visual. Trata de no eludir la mirada de tu interlocutor, éste lo puede interpretar como desinterés o, peor, que le estás mintiendo.

Mirar hacia abajo. Si estás contestando a una pregunta y bajas la mirada, parecerá que estás inseguro o incómodo con la pregunta.

Invadir el espacio íntimo. Ocupar el espacio de otra persona o tocar sus objetos, hará que te vean como alguien irrespetuoso o que no tiene claro dónde están los límites.

Fruncir el ceño. Aunque suele hacerse de forma inconsciente, por ejemplo, cuando se enfoca la mirada, hacerlo en una entrevista de trabajo puede interpretarse como que estás en desacuerdo con lo que la otra persona está diciendo.

Mirar el reloj. Puede parecer un gesto inocente, pero hacerlo delante del entrevistador puede llevarle a pensar que tienes poco interés en la entrevista y, por tanto, en el puesto.

Moverse demasiado. Estar nervioso hace que se tienda a realizar movimientos inconscientes. Tocarse el pelo, frotarse los ojos o balancearse son pequeños tics que distraerán la atención del entrevistador y no prestará atención a tu discurso.