En el año 2040, los niños que ahora van al colegio se incorporarán a un mercado laboral prácticamente diferente al que conocemos hoy en día debido, entre otras razones, al desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, por ejemplo.

Por ello, la educación resulta clave para preparar a los estudiantes en su incorporación laboral, pero ¿están los actuales sistemas educativos preparados para ello?

El World Economic Forum ha estudiado, durante dos años, cómo construir sistemas educativos más innovadores. Lo que ha generado nueve principios que los líderes en educación pueden utilizar para promover un cambio positivo, con independencia de que cada país tenga su propio sistema educativo:

Proporcionar una visión convincente del futuro: Los líderes tienen que ser capaces de ofrecer una visión alternativa de futuro y estimular la demanda de un mejor sistema educativo.

Establecer metas ambiciosas que obliguen a la innovación: Definir objetivos que fuercen al sistema a innovar para avanzar. Las metas ambiciosas deben ser lo suficientemente flexibles para disponer de un margen necesario para la innovación.

Crear opción y competencia: Ambas puede presionar a las escuelas para ofrecerles alternativas a lo que existe ahora. Dar opción puede ser en diferentes niveles: los estudiantes y los padres pueden elegir escuelas o los educadores pueden tener más opciones en donde trabajar.

Selecciona a muchos ganadores: Apoyo a múltiples ideas o enfoques al mismo tiempo anima a todos a seguir mejorando y compitiendo, si se está testando nuevas herramientas tecnológicas o nuevos modelos de escuela. Aquellos sistemas que recompensan a un único ganador desalientan el querer mejorar y aprender.

Benchmark y seguimiento: Los sistemas de educación necesitan datos sobre el rendimiento escolar que permite que cada uno continúe progresando. Puede también ser utilizado por líderes para identificar problemas.

Evaluar y compartir la realización de innovaciones: los innovadores necesitan libertad para experimentar y saber cómo funcionan.

Para una mayor responsabilidad con autonomía: Las personas innovadoras necesitan libertad para experimentar sin dejar de ser responsables de sus resultados. La concesión de autonomía a las escuelas puede suprimir barreras a la innovación y permitir que los líderes escolares exploren nuevos enfoques.

Invertir y capacitar a agentes de cambio: Los líderes del sistema deben proporcionar el desarrollo del liderazgo, coaching y mentoring, así como otros sistemas de apoyo que permiten a los innovadores tener éxito.

Recompensa en los éxitos y en el fracaso productivo: El reconocimiento público facilita a las personas innovadoras a asumir riesgos, incluso cuando ellos no funcionan. También ayudan a destacar la labor que otros pueden imitar.

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