Casi 50 millones de personas trabajarán en 2018 en los países de la OCDE

La tasa de ocupación según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) alcanzará el 61,5% en 2018, lo que supone que habrá alrededor de 47 millones de personas trabajando en los países que forman parte de la OCDE, más que antes del comienzo de la crisis. Esta es una de las conclusiones que se desprenden del informe de la OCDE, “Perspectivas del empleo”.

Respecto a la situación del mercado de trabajo en España, ésta ha mejorado en los últimos tres años de forma continua. Sin embargo, con un 17,8%, sigue siendo el segundo país de la OCDE con la tasa de desempleo más alta, sólo por detrás de Grecia.

Las proyecciones de la OCDE para nuestro país sugieren que estas tendencias se mantendrán en los próximos dos años y que los niveles de empleo y desempleo previos a la crisis se alcanzarán a finales de 2018, cuando la tasa de desempleo se sitúe en el 15,5% y la tasa de empleo en el 55,4%.

Además, entre otras conclusiones, el informe afirma que en España la brecha de empleo de los grupos potencialmente desfavorecidos también es peor que la media. Por ejemplo, la probabilidad de conseguir un empleo para los jóvenes que no asisten a clase a tiempo completo es un 18% inferior a la de los hombres de edad intermedia.

La OCDE insiste que para mejorar la situación del mercado laboral es necesario incidir en tres puntos clave, cantidad, calidad e inclusión y para lograrlo, propone que los Gobiernos no se concentren exclusivamente en la creación de empleo, sino que preste atención también a su calidad, al acceso al trabajo de mujeres y jóvenes, al refuerzo del diálogo social y a la formación continua de los profesores.

Desde este organismo internacional se insiste que debe ayudarse a los trabajadores a construir habilidades adecuadas y a adaptarlas a las necesidades del mercado durante su vida laboral. Además, la OCDE apuesta por aumentar la oferta de programas de búsqueda de empleo para los trabajadores desempleados y por adaptar la protección social a cambios en el mercado laboral como el aumento del número de autónomos, la creciente movilidad y el declive de ciertos sectores por la revolución tecnológica.