¿Cambiarías de ciudad por un puesto de trabajo?

Es la pregunta que muchos estudiantes y trabajadores se plantea en algún momento. La llegada de un año nuevo es uno de esos momentos ya comenzamos un nuevo ciclo y definimos nuevos propósitos personales y laborales como mejorar profesionalmente o buscar nuevas oportunidades. Sin embargo, llegado el momento de la verdad, pocos son los que se atreven a dar el paso.

En el primer trimestre de 2016, 2,5% de los trabajadores han cambiado de residencia frente al 2,6% que lo hizo en 2015, según la Encuesta de Movilidad Laboral y Geográfica del Instituto Nacional de Estadística. Entre los trabajadores que sí han cambiado de municipio, el 40% lo han hecho en la misma provincia, el 4,3% procedía de otra provincia de la misma comunidad autónoma, el 14,6% de otra comunidad y el apenas un 8% de otro país.

Por comunidades, los trabajadores que más hacen las maletas para buscar trabajo fuera de su ciudad son los de Cataluña, Islas Baleares y Comunidad de Madrid, y los que menos, extremeños, asturianos, aragoneses y andaluces.

Si tenemos en cuenta la edad, los que tienen mayor disposición a cambiar de lugar de residencia para incorporarse a un nuevo puesto de trabajo son los jóvenes entre 16 y 34 años. En el último año, un 5% han cambiado de municipio por este motivo, al contrario que los mayores de 55, de los que sólo un 0,8% han hecho las maletas.

El tipo de contrato y la antigüedad en el puesto de trabajo también incluyen a la hora de tomar la decisión de mudarse o no. Los trabajadores que llevan menos de un año en su puesto actual son más proclives al cambio. En concreto casi un 6% de las personas que se encontraba en esa situación han cambiado de localidad por trabajo. En el lado opuesto se sitúan los que llevan seis o más años en una empresa que prefieren no mudarse. Además, quienes cuentan con un contrato temporal también son más propensos a cambiar de residencia por trabajo. El 3,8% afirma haberlo hecho hace menos de un año.