Por fin ha llegado el día. Tienes la oportunidad de sacar lo mejor de ti para conseguir el puesto de trabajo con el que sueñas pero ¿sabes que las ideas que expongas durante una entrevista pueden ser lo opuesto de lo que expresa tu cuerpo en ese momento? ¿Sabes lo que dice de ti tu lenguaje corporal? Aquí te lo explicamos todos sobre ello.

Cuando acudes a una entrevista de trabajo, para el reclutador es tan importante lo que le cuentes sobre tu formación o experiencia laboral como lo que proyectes con tu lenguaje corporal. Es importante que estos momentos, muestres confianza en ti mismo y disimules la ansiedad o el nerviosismo que puedes estar viviendo para evitar transmitírselo al entrevistador.

Desde el OIE, queremos que tus entrevistas se conviertan en todo un éxito en tu carrera profesional y para ello te damos una serie de consejos para que ofrezcas una imagen segura de  ti mism@ en el día clave:

  1. Primera impresión. En el primer contacto que tengas con el entrevistador debes darle la mano de un modo firme, mirarle a los ojos y, por supuesto, sonreír.  Un simple saludo puede abrirte muchas puertas.
  2. Tics nerviosos. Detecta cuáles son tus “manías” como comerte las uñas, jugar con el pelo o tocarte la oreja repetidamente y tenlos bajo control. Durante la entrevista, este tipo de gestos pueden hacer que el entrevistador se fije en ellos y no atienda a tus explicaciones.
  3. Gesticulación. Es habitual que al hablar usemos nuestras manos. Durante la entrevista no las escondas en bolsillos o debajo de la mesa pero evita un uso excesivo de ellas y movimientos bruscos puede distraer al reclutador.
  4. Postura corporal. La postura que adoptes debe ser cómoda, lo que hará que no te muevas constantemente pero evita apoyarte demasiado atrás en la silla, el entrevistador puede pensar que no tienes interés en el puesto, ni muy adelante, ya que puedes trasmitir cierto nerviosismo.
  5. La mirada. No evites mirar a los ojos al entrevistador. Debes mantener el contacto visual con él,  te permitirá crear más empatía y demostrar interés por lo que te está explicando. Pero ¡cuidado! Evita mirarlo fijamente, puedes hacerle sentir incómodo.

¿Has pensado alguna vez que ciertos movimientos pueden ser interpretados de forma negativa por el entrevistador? Por ejemplo, mirar hacia abajo puede ser interpretado como no creer en lo que se está escuchando; cruzar los brazos a la altura del pecho durante la entrevista trasmite al entrevistador una actitud defensiva o de impaciencia si te frotas las manos.

Pero también existen gestos que el reclutador puede valorar positivamente como inclinar la cabeza, por ejemplo, que transmite interés por lo que estás oyendo; o caminar erguido, un signo de confianza y seguridad en uno sí mismo.

Recuerda que el cuerpo acompaña, enfatiza o, puede llegar a negar, lo que dice nuestras palabras. ¡Aprende a utilizarlo a tu favor para mostrar una actitud abierta ante el entrevistador!

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